Aunque queramos pasarle nuestras aflicciones a alguien más, son nuestras, no son transferibles. David lo reconoce y dijo: Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová.

PUNTO 1: SUPERANDO LAS AFLICCIONES

1 Samuel 30:1-6 (RVR-60)

1 Cuando David y sus hombres vinieron a Siclag al tercer día, los de Amalec habían invadido el Neguev y a Siclag, y habían asolado a Siclag y le habían prendido fuego.

Y se habían llevado cautivas a las mujeres y a todos los que estaban allí, desde el menor hasta el mayor; pero a nadie habían dado muerte, si no se los habían llevado al seguir su camino.

Vino, pues, David con los suyos a la ciudad, y he aquí que estaba quemada, y sus mujeres y sus hijos e hijas habían sido llevados cautivos.

Entonces David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar.

Las dos mujeres de David, Ahinoam jezreelita y Abigail la que fue mujer de Nabal el de Carmel, también eran cautivas.

Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; más David se fortaleció en Jehová su Dios.

Todos pasamos días y días, algunos son rodeados de muchas bendiciones, hay otros, en donde abundan las aflicciones.

PUNTO 2: TODOS PASAMOS AFLICCIONES

Santiago 5:10-11 (RVR-60)

10 Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor.

11 He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo.

Tomemos ejemplos para nuestras vidas de aflicción, y paciencia. La aflicción, hace referencia a un profundo dolor, tristeza, pena, sufrimiento.

PUNTO 3: ESCRITO ESTÁ

Romanos 8:18 (RVR-60)

18 Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

Las pruebas que hoy vivimos, son necesarias, pero no son eternas. Las dificultades están de paso, lo permanente, es la victoria que Dios nos dará por la fe.

 

No hay manera de comparar una aflicción del presente con la promesa del mañana.

 

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