A pesar de cualquier dificultad debemos aprender a vivir contentos en toda temporada de nuestra vida. No podemos esperar con tristeza mientras Dios hace realidad nuestros sueños.

PUNTO 1: EL EJEMPLO DE DAVID

1 Samuel 16:18-19 (RVR-60)

18 Entonces uno de los criados respondió diciendo: He aquí yo he visto a un hijo de Isaí de Belén, que sabe tocar, y es valiente y vigoroso y hombre de guerra, prudente en sus palabras, y hermoso, y Jehová está con él.

19 Y Saúl envió mensajeros a Isaí, diciendo: Envíame a David tu hijo, el que está con las ovejas.

David no estuvo amargado o frustrado cuidando las ovejas, sino que lo hizo con su arpa y ahora el rey lo manda a buscar para tocar el arpa.

David no fue bravo, el fue contento lo hizo tan bien que el rey pidió que fuera parte de sus escuderos.

Siempre que nosotros hagamos las cosas con buena actitud Dios nos abrirá puertas, más grandes de las que podemos imaginar.

Mantenernos contentos es una virtud de los agradecidos.

PUNTO 2: HAY QUE APRENDER

Filipenses 4:11 (RVR-60)

11 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.

Lo bueno siempre hay que aprenderlo, lo malo solito sale de la carne.

Pablo nos enseña que para estar contento hay que aprender.

Filipenses 4:12-13 (RVR-60)

12 Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.

13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Debemos saber que si estamos confiando en Dios todas las estaciones de la vida nos van a ayudar y que todo siempre pasará.

Nunca lo que esperas te dará la plenitud de tu gozo, debemos aprender a vivir contentos en cada espera para llegar a nuestro destino.

PUNTO :3 FELICES Y CONTENTOS

1 Timoteo 6:8(RVR60)

8 Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.

La biblia nos enseña que teniendo sustento y abrigo debemos estar contentos con esto.

Dios no promociona a nadie que anda descontento. Es hora de sacudirnos la frustración y enfocarnos en las cosas buenas de la vida. Una temporada difícil nos prepara para nuestra cosecha. Hay que pedirle a Dios ese espíritu de alegría sobre su pueblo.

Cuando estamos contentos vemos un día como el más grande regalo
dado por Dios.

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